Antecedentes.
La primera noticia histórica documentada sobre nuestra provincia se halla en el "Libro de Visitas de Santo Toribio de Mogrovejo", que narra los viajes del religioso por el interior del Perú, entre 1591 y 1595. A su paso por este valle hace registrar la existencia de las tribus guerreras de los Jeberos y Motilones en Pósic, así como de pobladores españoles e indios, en las estancias o haciendas, a lo largo y ancho del valle, hasta el pueblo de Miam.
En 1593, apenas sesenta años después de la invasión europea al imperio incaico, todo el valle, incluido Huamanpata, es ya propiedad privada de los españoles, cuyos dueños vivían en ciudades constituidas, como Chachapoyas y Trujillo.
En 1685, una nueva incursión española por parte de los franciscanos instalados en Chachapoyas, sale rumbo a las últimas tierras libres al sur de la provincia, presidida por el Fraile Alejandro Salazar, con el motivo de cristianizar a "los infieles" y someter varias naciones que florecían en las riveras del río Huambo.
Alrededor de 1780, los frailes franciscanos Benigno Izaguirre (Historia de las Misiones Franciscanas y narraciones de los progresos de la Geografía en el Oriente del Perú) y Fernando Rodríguez Tena (Crónica de las Misiones Franciscanas), han recopilado escritos inéditos sobre las actividades de los religiosos de esta orden, registrando las huellas de nuestros antepasados y, sobre todo, la temprana invasión española a nuestro valle.
En 1791, "El Mercurio Peruano", publica la noticia de "la conquista de las tribus Choltos, Cheduas y Alones", fecha de probable existencia aún de estos indios.
Época Preincaica:
En "Los Valles Olvidados", obra que resume las investigaciones dirigidas por la antropóloga y arqueóloga Inge Schjellerup, se recalca la presencia de la cultura Chachapoyas en este lugar.
Fuentes no documentadas, también dicen que Chuquitacta Huamán, de las tribus Chachapoyas, radicó con su familia en Cochamal, poblando luego Huamampata, Laurel y Posic.
Pero, ¿qué sabemos sobre los aborígenes del valle de Huayabamba?
Sin desmerecer la teoría que sostiene la retirada de las tribus que poblaron el valle de los ríos Shilpicachi, San Antonio y Leyva, hacia la cuenca del Huambo, luego de la entrada de los Chachapoyas e incas (entre 1000 al 1500) nos encontramos con la incógnita de cómo mantuvieron estas tribus su presencia hasta la llegada de los españoles a las montañas que circan el río Huambo. ¿Convivieron, tantas naciones selváticas halladas por los nuevos colonos, primero con los sachapuyos, luego con los incas, o fueron los temibles "Antis" de las flechas envenenadas del Antisuyo que obligaron la salida de estas dos grandes culturas de la zona?
En los lugares que hoy parten desde Zarumilla hasta Luz de Oriente, los franciscanos encontraron las naciones Cheduas, Alones, Choltos, Ucbias, Chillapures, Sayos y Panebotes, que en ocasiones se unían para la guerra contra los Chocoltos, más penetrados en la selva. Pero no hay noticias en las crónicas de entonces, sobre los indios chachapoyas o incas que dejaron sus construcciones de viviendas y andenerías por toda la cuenca del río Huambo y río Verde.
Época Incaica:
Se sostiene que los pobladores de toda esta zona, tenían relación con la región andina del sur, mediante un camino que parte de Cajamarquilla (Provincia de Bolívar-La Libertad), pasando por el sur de Chachapoyas, el oeste de San Martín, y el sur de Mendoza, El Guambo, Laurel, Huamampata, hasta llegar a Posic, donde existía un lavadero de oro y un yacimiento de sal que eran explotados por los incas. Existen en toda esta zona abundantes restos arqueológicos chachapoyas como incaicos.
En "Historia de las Misiones Franciscanas…" de Benigno Izaguirre (1781), se halla:
"Uchumarca es un distrito septentrional de Pataz (Bolibar), colinda con tierras de cultivo que los misioneros explotaron con el nombre Huayabamba, y que hoy se hallan descuidadas. El fértil valle de Huayabamba que fue atendido con predilección por nuestros religiosos desde tiempos muy remotos".
La obra citada de Inge Schjellerup, aclara:
"los incas cambiaron el espacio de su paisaje cultural cuado invadieron en las tierras de los Chachapoyas aproximadamente en 1470 (…). Caminos del Inca fueron construidos desde Caxamarquilla, de Cochabamba y del valle de los Chilchos (…) y se juntaron en la unión de los ríos Huambo y Huayabamba, para continuar sobre y a lo largo del río Huambo hasta Huaman Pata y también mas al este".
Antes de la llegada de los españoles, hubo una intensa actividad agrícola y cultural tanto de los Chachapoyas como los Incas, desde la provincia de Bolívar, de La Libertad, por la cuenca del río Jelache o río Verde, pasando por Luz de Oriente (donde el río Huambo tributa sus aguas para dar origen al río Huayabamba) hasta Huamampata.
Los hallazgos arqueológicos incas, a cada paso, a veces junto a los chachapoyas, nos sugiere toda una época de vivencias que avivan la imaginación, como para ver a los incas del Cuzco, tal vez a Huayna Cápac, acercarse a este valle en los afanes de de la guerra o la cacería, buscando al venado de exquisita carne, al murciélago de fino pelaje para el tejido exótico de su manto, o reposando en su baño de piedras talladas, con su chorrera al aire libre, al estilo del Cuzco imperial, que permanece hasta hoy bajo la floresta que vino a cubrirle en los 500 años de su abandono, sobre el actual pueblo de Canaan, unos 25 kilómetros de Luz de Oriente en línea recta, en las alturas de Inka Llacta, donde nacen las quebradas que dan origen al Río Verde.
Queda mucho por estudiar para entender, por ejemplo, el significado de los "morteros" rotos que siempre hallamos en las ruinas donde antes florecieron nuestros antepasados; los lugares de culto a los dioses, donde la coca tuvo su valor sagrado; para entender también el origen de muchas de nuestras costumbres y expresiones, como los nombres de nuestros pueblos, la diversidad de genotipos raciales, la pasividad e inteligencia del huayacho.
Época Colonial:
La versión que no cita fuentes afirma que:
"Alonso de Alvarado, después de fundar la ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoya (5 de septiembre de 1538), yendo hacia el oriente peruano en busca de El Dorado, llegó hasta Cochamal, fue muy bien recibido por los indígenas, obsequiándoles las damas de Cochamal, sus joyas, objetos de
adorno de oro y plata. Al retorno del capitán español de la ciudad de Lima, donde informara al Gobernador de su descubrimiento y sus conquistas, en su segundo viaje, no fue bien recibido en Cochamal, Los indígenas, al mando de Guayamil, descendiente del cacique cajamarquino Kitante Chuquihuamán, le opusieron resistencia en una batalla, que acabó con la derrota del jefe y su condena a muerte".
Época Republicana:
En su obra "El Perú", Raimondi nos ha legado las bellas páginas que hacen una historia cálida, para sentir con emoción nuestro pasado republicano, cuando la vida en este valle, carente ya de indios para el trabajo forzado, se torna bucólica y añorable; Pues, como cuentan nuestros abuelos, mientras en los caseríos del valle del Shocol se mantenía pura la sangre española, en el valle grande, por su cercanías a Chachapoyas y Moyobamba, las mujeres de ojos verdes y azules se desposaban con los migrantes que desde entonces venían, ya no en busca de El Dorado, sino de las tierras fértiles, su clima paradisíaco y su gente culta: Todos los niños iban a la escuela, y los profesores recibían su pago en especies.
Creación de la provincia:
El antiguo distrito de Huayabamba, perteneciente a la provincia de Chachapoyas, fue dividido por ley el 5 de febrero de 1875, en cinco distritos: Santa Rosa, San Nicolás, Soquia (ahora Huambo), Totora y Omia.
El Gobierno de Sánchez Cerro creó la provincia de Rodríguez de Mendoza, el 31 de Octubre de 1932, ascendiendo a la categoría de distritos los pueblos de Cochamal, San Miguel de Soquia, Aiña (que se denominaría Longar), Santa Rosa, Totora, Limabamba, Milpuc, Chirimoto, Omia, Vista Alegre y San Nicolás, posteriormente se crea el distrito de Mariscal Benavides.
Se señaló como capital provincial, al pueblo de San Miguel de Soquia, al que se dio el nombre de "Huambo" y se elevó a la categoría de ciudad.
El 30 de enero de 1933, se trasladó la capital de la provincia a la ciudad de san Nicolás, a la que dio el nombre de "Mendoza".
Esta provincia lleva el nombre del ilustre Chachapoyano Don Toribio Rodríguez de Mendoza, cuya niñez, en parte, también la pasó en este valle, como apunta Fernando Romero en su obra "Rodríguez de Mendoza Hombre de Lucha":
"Al encanto de este paraíso vegetal (Se refiere a las riveras del Utcubamba) se sumaba el glorioso interés que Toribio ponía en las actividades agroindustriales que se desarrollaban en la lejana chacra de Leivacito, situado en el valle de Huayabamba, y en los seres y cosas relacionadas con el trapiche, especialmente en los cansinos bueyes moledores y en perol de fundición donde se formaba la prieta raspadura más dulce aún que la caña de azúcar"
Preciosa tarea queda para los jóvenes estudiantes, profesores y aficionados: Una minuciosa investigación de nuestra historia, que vaya más allá de una reseña o elucubraciones aventuradas.
Tomado del borrador del PROYECTO EDUCATIVO LOCAL DE RODRÍGUEZ DE MENDOZA.